¡Por fin llegó la primavera! Te explicamos cómo cuidar la piel en esta bonita estación

Con la llegada de la primavera y el aumento de las temperaturas, la piel entra en una nueva fase de adaptación. Pasamos más tiempo al aire libre, aumenta la radiación solar y se incrementa la exposición a factores ambientales como la polución o los alérgenos. Todo ello puede favorecer procesos de estrés oxidativo e inflamación cutánea incluso antes de que aparezca la primera quemadura solar. Te explicamos cómo cuidar la piel en primavera

Según explica el Dr. Alejandro Martín-Gorgojo, dermatólogo del GEDET (Grupo Español de Dermatología Estética y Terapéutica) de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV), la piel responde fisiológicamente al aumento de temperatura con una mayor actividad de las glándulas sebáceas y sudoríparas.

Además, el paso de la vasoconstricción característica del invierno a la vasodilatación provocada por el calor puede favorecer la aparición de rojeces. A esto se suma que al pasar más tiempo al aire libre aumenta la exposición a radiación ultravioleta, contaminación ambiental y alérgenos, factores que activan los melanocitos y favorecen la producción de radicales libres.

Una rutina cosmética más simple

En este contexto, los dermatólogos insisten en una idea cada vez más presente en la dermatología moderna: menos productos, pero mejor elegidos.

El objetivo no es solo mejorar la apariencia de la piel, sino favorecer su funcionamiento correcto a largo plazo. Mantener una barrera cutánea estable es prioritario, por lo que una rutina minimalista suele ser suficiente si está bien planteada.

Otro aspecto clave es proteger la microbiota cutánea, el conjunto de microorganismos que forman parte del sistema de defensa natural de la piel. Para mantenerla equilibrada, se recomienda optar por limpiadores suaves, evitar jabones agresivos y no abusar de la exfoliación. En términos generales, realizarla aproximadamente cada siete o diez días suele ser suficiente.

También conviene prestar atención a factores que pueden afectar negativamente a la piel, como el tabaco, el alcohol o la contaminación ambiental. En este sentido, los dermatólogos recomiendan incorporar a la rutina diaria fotoprotección de amplio espectro y productos antioxidantes.

La piel también se cuida de noche

El cuidado de la piel no depende únicamente de la cosmética. Hábitos cotidianos como el descanso, la alimentación o la actividad física también influyen en su estado.

Durante la noche se activan mecanismos de reparación del ADN cutáneo. Por eso, este es el momento en el que algunos activos como los retinoides o los alfahidroxiácidos pueden favorecer la renovación celular, siempre utilizados con prudencia para evitar irritaciones.

La alimentación también juega un papel relevante. Reducir el consumo de azúcares y ultraprocesados puede ayudar a limitar procesos inflamatorios asociados a la glicación. En cambio, alimentos fermentados como el yogur o el kéfir, junto con una dieta rica en fibra, contribuyen al equilibrio de la microbiota intestinal y cutánea.

El descanso suficiente es otro factor determinante. Dormir poco o mal reduce la capacidad de recuperación de la piel frente a los factores ambientales.

A ello se suma el ejercicio físico. Diversos estudios indican que tanto el entrenamiento aeróbico como el de resistencia pueden mejorar la elasticidad cutánea y favorecer la calidad del colágeno de la dermis.

Alergias primaverales y piel

Durante la primavera también pueden aparecer reacciones cutáneas relacionadas con el polen o con el aumento de la temperatura. En algunos casos, el ejercicio al aire libre puede desencadenar urticaria por calor o reacciones de contacto.

Para reducir el riesgo, los dermatólogos aconsejan ducharse al volver de la calle para eliminar partículas de polen adheridas a la piel y al cabello. También recomiendan utilizar limpiadores suaves tipo syndet y evitar el agua muy caliente, que puede intensificar el picor.

Aplicar cosméticos que refuercen la función barrera antes de salir al exterior puede ayudar a limitar la penetración de alérgenos. Además, algunos ingredientes calmantes —como el bisabolol— pueden contribuir a reducir la inflamación local.

Si las reacciones cutáneas persisten, con ronchas o picor intenso, es recomendable consultar con el dermatólogo para valorar el tratamiento adecuado.

Qué tratamientos dermatológicos pueden ayudar

En consulta, los especialistas suelen adaptar los tratamientos estéticos a la época del año. Durante la primavera se tiende a reducir los procedimientos más intensos de renovación cutánea y optar por técnicas más suaves, siempre personalizadas.

Entre las opciones disponibles se encuentran los láseres no ablativos y otras fuentes de luz, que pueden mejorar la textura, la pigmentación y la calidad de la piel con un tiempo de recuperación corto.

También pueden emplearse tratamientos inyectables para suavizar arrugas de expresión, reposicionar volúmenes o estimular la producción de colágeno.

Otra alternativa son los peelings superficiales, que pueden mejorar el aspecto de la piel y aportar un efecto antioxidante sin aumentar de forma significativa la sensibilidad al sol.

Cuándo consultar con el dermatólogo

Antes del verano, hay situaciones en las que conviene acudir a consulta para ajustar el cuidado de la piel.

Es el caso de personas con patologías dermatológicas como acné, rosácea o melasma, que pueden empeorar con el calor y la exposición solar. También es recomendable consultar si aparecen signos de dermatitis, como rojeces, descamación, picor o tirantez.

Por último, los especialistas recuerdan la importancia de revisar los lunares, especialmente si existen antecedentes familiares de melanoma, si se tienen muchos nevus o si alguna lesión presenta cambios en su forma, color o tamaño.

5 cosméticos que ayudan a preparar la piel para la primavera

Con la llegada del buen tiempo, la rutina de cuidado de la piel también necesita algunos ajustes. El aumento de la radiación solar, las temperaturas más altas y una mayor exposición a factores ambientales hacen recomendable adaptar ciertos productos para mantener la piel equilibrada. Estos son cinco tipos de cosméticos que pueden ayudar a prepararla para esta nueva etapa.

Salir de la versión móvil