Errores comunes en el cuidado corporal masculino en verano (y cómo evitarlos)

Tu lo sabes, pero él posiblemente no (o hace como si no lo supiese). El cuidado corporal masculino en verano no debería empezar y terminar con el protector solar en la playa. El calor, el sudor, los baños frecuentes y una mayor exposición al sol hacen que la piel necesite algunos cuidados específicos. Sin embargo, todavía hay errores frecuentes que pueden favorecer la sequedad, la irritación o, simplemente, hacer que lleguemos a septiembre con una piel bastante menos cuidada de lo que pensamos.

La buena noticia es que no hace falta llenar el baño de cosméticos. Protección solar, limpieza, hidratación y unos cuantos hábitos bien elegidos pueden marcar la diferencia. Repasamos siete errores habituales y cómo corregirlos.

1. Usar protector solar solo cuando vas a la playa

Es probablemente el error más importante. La radiación ultravioleta no desaparece cuando cambiamos la tumbona por una terraza, un paseo o una sesión de deporte al aire libre.

La ANEFP (Asociación para el Autocuidado de la Salud) recomienda utilizar protección siempre que la piel vaya a estar expuesta al sol, mientras que Sanitas recuerda que también es necesaria en días nublados. Affiliated Dermatology insiste, además, en proteger todas las zonas del cuerpo que quedan al descubierto. Por tanto, antes de salir conviene revisar esos grandes olvidados: orejas, cuello, hombros, piernas o empeines también necesitan fotoprotección.

2. Pensar que la piel grasa no necesita hidratación

Que la piel sude o presente brillos no significa que esté suficientemente hidratada. De hecho, Affiliated Dermatology señala como un error común pensar que una piel grasa puede prescindir de la crema hidratante y aconseja escoger una fórmula adaptada al tipo de piel.

La hidratación tampoco debería quedarse únicamente en el rostro. Sanitas recomienda cuidar la piel del cuerpo especialmente después de la ducha y recuerda que el contacto frecuente con el cloro de la piscina y el agua del mar puede relacionarse con tirantez y descamación. En verano, podemos optar por texturas ligeras si nos resultan más agradables, pero no es necesario eliminar este paso de la rutina.

3. Ducharse más y limpiar la piel de forma demasiado agresiva

En verano nos duchamos más. Después del gimnasio, de la playa, de la piscina… El problema no es necesariamente aumentar la frecuencia, sino acompañar cada ducha de agua muy caliente y productos demasiado agresivos.

anefp recuerda que mantener una buena higiene es importante, pero advierte de que los jabones agresivos pueden dañar la piel y favorecer su deshidratación. Affiliated Dermatology también aconseja evitar las duchas excesivamente calientes si la piel presenta sequedad, picor o sensación de tirantez. Una ducha agradable no necesita dejar la piel con esa sensación de estar «desengrasada» para ser eficaz.

4. Olvidar la hidratante después de la playa o la piscina

Ducha rápida y listo. Es una rutina habitual después de un día de playa, pero quizá la piel agradecería un paso más.

Sanitas aconseja mantener la hidratación externa durante el verano mediante cremas hidratantes y emolientes y prestar especial atención a los efectos que pueden tener sobre la piel los baños frecuentes en el mar y la piscina. Aplicar una hidratante corporal después de la ducha es una forma sencilla de convertir este cuidado en un hábito, sin necesidad de añadir una rutina complicada.

5. Afeitarse sin cuidar la piel después

El afeitado supone una agresión para la piel y puede favorecer la irritación. Si añadimos sudor y calor, las molestias pueden resultar todavía más evidentes.

anefp aconseja utilizar después del afeitado una loción que ayude a refrescar y cuidar la piel, incluso cuando se utiliza una máquina eléctrica, y recomienda evitar fórmulas con alcohol que puedan incrementar la irritación. Y si llevas barba, tampoco olvides lo que hay debajo: la piel necesita mantenerse limpia e hidratada durante todo el año.

6. Pasarse con la exfoliación

La exfoliación puede ayudar a eliminar las células muertas acumuladas en la superficie de la piel, pero más intensidad no significa necesariamente mejores resultados.

Affiliated Dermatology recomienda una exfoliación corporal suave, mientras que Sanitas advierte de que antes de exfoliar hay que tener en cuenta la sensibilidad de la piel y determinados tratamientos farmacológicos que pueden hacerla más vulnerable. Además, recomienda completar siempre este gesto con hidratación. Si la piel está irritada o sensibilizada por el sol, es mejor no insistir con exfoliaciones agresivas.

7. Cuidar la cara y olvidarse de los pies

Los pies suelen quedar fuera de la rutina cosmética masculina hasta que aparecen las durezas o los talones secos. Y en verano, precisamente cuando más los enseñamos, también están expuestos a espacios húmedos compartidos.

Sanitas aconseja secarlos bien, cambiar calcetines y calzado diariamente y evitar caminar descalzo en piscinas y duchas públicas para reducir el riesgo de infecciones por hongos. La hidratación regular completa unos cuidados sencillos que pueden evitar que los pies se conviertan en los grandes olvidados del verano.

Una rutina sencilla también puede ser eficaz

El cuidado corporal masculino en verano no tiene por qué convertirse en un ritual interminable. Proteger la piel del sol, limpiarla sin agredirla, mantener una buena hidratación y prestar atención a zonas que solemos olvidar son gestos básicos que pueden incorporarse fácilmente al día a día.

La clave está más en la constancia que en acumular productos. Porque cuidar la piel cuando ya está quemada, irritada o extremadamente seca siempre será más complicado que dedicarle unos minutos cada día.

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