¿Las manicuras semipermanentes estropean las uñas? Mitos y realidades

La manicura semipermanente se ha convertido en una de las opciones favoritas para quienes buscan unas uñas impecables durante semanas. Sin embargo, también ha despertado numerosas dudas. ¿Debilita las uñas? ¿Es necesario dejar que «respiren» entre una aplicación y otra? ¿Las lámparas UV pueden resultar perjudiciales? ¿Los esmaltes semipermanentes son perjudiciales? Para contestar esta última pregunta te animamos a leer nuestro artículo ¿Tienes dudas sobre la prohibición del TPO en esmaltes semipermanentes? Te explicamos qué cambia y cómo elegir bien.

La realidad es que muchas de las creencias que rodean este tipo de manicura mezclan información cierta con ideas que no cuentan con respaldo científico. Separar los mitos de la realidad permite disfrutar de este tratamiento sin poner en riesgo la salud de las uñas.

Mito 1. La manicura semipermanente estropea las uñas

Este es, probablemente, el mito más extendido. Sin embargo, los estudios publicados hasta la fecha indican que el problema no suele estar en el esmalte en sí, sino en el procedimiento que lo acompaña.

Para que una manicura semipermanente se adhiera correctamente, en muchos casos se realiza un ligero limado de la superficie de la uña. Si este limado resulta excesivo o se repite con demasiada frecuencia, la lámina ungueal puede perder parte de su grosor. A ello se suma un factor aún más importante: retirar el esmalte arrancándolo o raspándolo puede desprender también las capas superficiales de queratina, haciendo que la uña se vea más fina, rugosa y quebradiza.

¿Qué ocurre realmente con la manicura semipermanente?

Aunque muchas personas atribuyen al esmalte cualquier alteración que observan en sus uñas, lo cierto es que estas cambian continuamente como consecuencia del crecimiento natural, los golpes, la exposición al agua o el uso de productos de limpieza.

Cuando la manicura semipermanente se aplica y se retira siguiendo el procedimiento adecuado, el riesgo de provocar daños importantes es bajo. Los problemas aparecen, sobre todo, cuando se liman en exceso las uñas o cuando el esmalte se despega manualmente antes de tiempo.

Mito 2. Las uñas necesitan respirar

Es una afirmación muy repetida, pero no es correcta desde el punto de vista biológico. La parte visible de la uña está formada por células queratinizadas, un tejido que ya no está vivo. Esto significa que las uñas no respiran ni necesitan estar al aire para recibir oxígeno.

Ahora bien, hacer pausas entre una manicura y otra puede ser útil en determinadas circunstancias. Si las uñas presentan descamación, están especialmente finas o muestran signos de deterioro, espaciar las aplicaciones permite observar su evolución y reducir la frecuencia de los limados, mientras la uña continúa creciendo desde la matriz.

Mito 3. Las lámparas UV son muy peligrosas

Otra de las dudas más frecuentes tiene que ver con las lámparas que endurecen el esmalte. Las lámparas UV o LED utilizadas durante una manicura semipermanente emiten una cantidad limitada de radiación ultravioleta y la exposición suele durar apenas unos minutos. La evidencia disponible considera que el riesgo es bajo para la población general.

Aun así, algunos dermatólogos recomiendan aplicar un protector solar de amplio espectro sobre el dorso de las manos unos veinte minutos antes de la sesión o utilizar guantes específicos con protección UV que dejen únicamente las uñas al descubierto. Se trata de una medida de precaución especialmente recomendable para quienes recurren a este tipo de manicura de forma habitual.

Cómo cuidar las uñas si utilizas manicura semipermanente

Más que renunciar a este tratamiento, la clave está en adoptar unos buenos hábitos de cuidado. Conviene acudir a centros que respeten los protocolos de aplicación y retirada, evitar limados agresivos y no despegar nunca el esmalte cuando empieza a levantarse. También resulta recomendable hidratar diariamente las uñas y las cutículas con aceites o cremas específicas, ya que ayudan a mantener la flexibilidad de la queratina y mejoran el aspecto general de las manos.

Si después de varias aplicaciones las uñas aparecen especialmente débiles o descamadas, puede ser aconsejable espaciar temporalmente la siguiente manicura semipermanente hasta que recuperen su estado habitual.

Mitos y realidades: ¿debemos preocuparnos?

La idea de que la manicura semipermanente estropea inevitablemente las uñas no se corresponde con lo que muestran los estudios disponibles.

En la mayoría de los casos, los daños están relacionados con un limado excesivo, una retirada inadecuada del esmalte o la repetición continuada de estos procedimientos, más que con el producto en sí. Cuando la aplicación se realiza correctamente y las uñas reciben unos cuidados adecuados, es posible disfrutar de una manicura duradera sin comprometer su salud.

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