Detox capilar después del verano: 5 pasos para recuperar tu cabello

Volvemos de las vacaciones con la piel bronceada, las pilas cargadas… y, en ocasiones, con un pelo que apenas reconocemos. El detox capilar después del verano puede ser un buen punto de partida para recuperar la rutina, siempre que entendamos el término como una puesta a punto: limpiar adecuadamente, sanear las zonas dañadas y devolver hidratación, suavidad y manejabilidad a un cabello que ha pasado semanas sometido a las condiciones propias del verano.

La Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV) señala que el cabello puede deteriorarse durante el verano, especialmente si está teñido, lleva mechas o ha sido sometido a otros procesos químicos o al uso frecuente de herramientas térmicas. Entre sus recomendaciones al regresar de vacaciones están cortar para eliminar las puntas abiertas y utilizar mascarillas regeneradoras que faciliten el peinado y recubran la parte externa del tallo piloso dañado.

¿Necesitamos entonces una rutina completamente nueva? No necesariamente. Estos cinco pasos pueden ayudarnos a devolver el cabello a la normalidad sin caer en un exceso de tratamientos.

1. Empieza saneando las puntas

Puntas abiertas, tacto áspero, falta de brillo y mayor fragilidad son algunos de los problemas que podemos encontrarnos al terminar el verano. En los cabellos teñidos o con mechas, además, el color puede haber perdido intensidad o presentar reflejos no deseados.

«Lo primero que debemos hacer es acudir a la peluquería para cortar las puntas abiertas y corregir los tonos no deseados», aconseja David Lesur, director de formación de los salones David Künzle.

Antes de volver a someter un cabello muy sensibilizado a procesos químicos intensos, recomienda valorar su estado y recuperar primero el brillo y la calidad de la fibra.

Sanear las puntas coincide también con las recomendaciones de la AEDV. Y recordemos que, aunque un cosmético pueda mejorar temporalmente su apariencia, una punta abierta no puede repararse definitivamente: hay que cortarla.

2. Limpia, pero sin pasarte

Cuando hablamos de detox capilar después del verano, podemos pensar en una limpieza especialmente intensa. Sin embargo, el objetivo no debería ser «desintoxicar» el cabello, sino eliminar grasa, sudor y residuos respetando el cuero cabelludo y la fibra.

La AEDV recuerda que no existe una frecuencia de lavado válida para todo el mundo: dependerá de las necesidades y de la producción de sebo de cada persona. Si el cabello se ensucia frecuentemente, puede lavarse con frecuencia utilizando un champú adecuado.

Por tanto, un champú de limpieza más intensa puede tener cabida cuando exista acumulación de residuos, pero no necesitamos convertirlo automáticamente en el protagonista de la rutina posvacacional.

3. Recupera hidratación y suavidad

Este sí es uno de los grandes objetivos después del verano. «El pelo llega muy castigado, se nota claramente pérdida de brillo y color, muestra un aspecto poroso y hay deshidratación», explica Sol Santos, educadora capilar.

Acondicionadores y mascarillas pueden ayudar a mejorar el tacto, facilitar el desenredado y hacer más manejable una fibra sensibilizada. Lesur recomienda aplicar las mascarillas principalmente de medios a puntas e incorporar productos sin aclarado cuando el cabello los necesite.

Eso sí, no existe una receta universal. Un cabello grueso, rizado o decolorado puede necesitar una nutrición mayor que uno fino, que podría quedar apelmazado con fórmulas demasiado ricas. Se trata de recuperar lo que nuestro pelo necesita, no de utilizar cuantos más productos mejor.

4. Dale un respiro al calor

Si el cabello está más seco y quebradizo de lo habitual, también podemos aprovechar la vuelta de vacaciones para reducir durante un tiempo las herramientas térmicas.

No es necesario renunciar al secador o la plancha, pero sí moderar la temperatura, evitar pasar repetidamente la herramienta sobre la misma zona y utilizar protección térmica.

Tampoco hace falta eliminar sistemáticamente todos los productos con siliconas, como se aconseja en ocasiones dentro de las rutinas detox. Algunas tienen propiedades acondicionadoras y pueden ayudar a reducir la fricción y mejorar temporalmente el tacto y la apariencia del cabello.

5. Cuida también el cuero cabelludo

Mientras intentamos recuperar largos y puntas, podemos olvidarnos de la piel sobre la que nace nuestro cabello.

Sol Santos señala que después del verano algunas personas pueden notar picor, enrojecimiento o mayor sensibilidad en el cuero cabelludo. Si ocurre, no es el momento de compensarlo con una sucesión de exfoliantes o limpiadores intensivos: conviene optar por una rutina suave y observar su evolución.

Y si el picor, el enrojecimiento o la descamación son importantes o persisten, lo adecuado es consultar con Dermatología. No todos los problemas del cuero cabelludo tienen un origen cosmético ni pueden resolverse cambiando de champú.

Menos «detox» y más escuchar a tu cabello

Septiembre puede ser un buen momento para cortar las puntas dañadas, recuperar una frecuencia de lavado adecuada, reforzar el acondicionamiento y reducir temporalmente algunas agresiones. Después podremos valorar si necesitamos corregir el color o incorporar otros tratamientos.

Porque, al final, un buen detox capilar después del verano no consiste en acumular productos y tratamientos, sino en observar cómo ha vuelto nuestro cabello de las vacaciones y adaptar la rutina a lo que realmente necesita.

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