Vuelta al cole con una sonrisa: 7 hábitos para cuidar la salud dental de los niños

Una niña cepillándose los dientes

Septiembre es el mes de recuperar horarios, preparar mochilas y volver a las rutinas. Y también puede ser un buen momento para revisar la salud dental de los niños. Durante las vacaciones cambian los horarios, aumentan las comidas fuera de casa y no siempre se mantiene el cepillado con la misma regularidad. La vuelta al cole nos brinda la oportunidad de recuperar los buenos hábitos y convertirlos en algo tan cotidiano como preparar la ropa o hacer los deberes.

No es una cuestión menor. Según datos difundidos en 2026 por el Consejo General de Dentistas de España, el 16 % de los niños de 3-4 años presenta caries y el porcentaje alcanza el 31 % entre los 5 y 6 años. La gingivitis y las maloclusiones son otros de los problemas bucodentales frecuentes durante la infancia.

¿La buena noticia? Muchas de estas situaciones pueden prevenirse o detectarse precozmente. Septiembre puede ser el momento perfecto para empezar.

Los hábitos que empiezan hoy pueden durar toda la vida

Quizá esta sea la enseñanza más importante de la vuelta al cole. Cuidarse los dientes no debería ser una tarea que los padres recuerdan cada noche, sino un hábito que los niños vayan incorporando progresivamente.

Toma nota de estos consejos:

1 Aprovecha la vuelta para hacer una revisión

No es imprescindible esperar a que al niño le duela un diente para visitar al dentista. Las revisiones permiten detectar caries incipientes, problemas en las encías, alteraciones de la erupción o de la mordida antes de que den síntomas.

«En septiembre, los tratamientos más solicitados en las consultas suelen ser los relacionados con la ortodoncia, ya que muchos padres aprovechan el inicio del curso escolar para comenzar estos tratamientos. Además, es común tratar caries y gingivitis», explica el Dr. Javier Girón de Velasco, director general de Moonz, red especializada en ortodoncia infantil y odontopediatría.

¿Y cuándo debe producirse el primer encuentro con el dentista? Mucho antes de lo que todavía creen muchas familias. El Consejo General de Dentistas recomienda la primera revisión al cumplir el primer año de vida y posteriormente establecer la periodicidad de las visitas según las necesidades y el riesgo de cada niño.

2 Recupera el cepillado… y supervisa

Con los horarios de verano también puede relajarse el cepillado. La rentrée es una buena ocasión para volver a establecer dos momentos que no deberían negociarse: mañana y noche.

El Consejo General de Dentistas recomienda cepillarse al menos dos veces al día y que un adulto supervise el cepillado hasta aproximadamente los 7-8 años. No basta con que el pequeño mueva el cepillo por la boca: todavía necesita ayuda para alcanzar correctamente todas las superficies dentales.

El Dr. Girón de Velasco propone convertirlo en algo más entretenido: «La clave es crear y mantener rutinas que los niños acepten de manera positiva». Un temporizador o una canción pueden ayudar a mantener el cepillado durante el tiempo suficiente.

3 Sí al flúor, pero adaptado a su edad

Aquí también conviene desterrar la idea de que los niños pequeños no deben utilizar pasta fluorada. El flúor es una de las herramientas fundamentales para prevenir la caries.

Las recomendaciones actuales del Consejo General de Dentistas indican utilizar dentífrico con al menos 1.000 ppm de flúor desde la aparición de los primeros dientes, modificando la cantidad según la edad: aproximadamente un grano de arroz antes de los 3 años y un guisante entre los 3 y los 6. A partir de los 6 años, el Consejo recomienda una pasta de 1.450 ppm.

La cantidad importa tanto como la concentración, especialmente cuando los pequeños todavía tienden a tragarse el dentífrico.

4 Vigila también lo que llevan para comer

La salud de los dientes no depende únicamente del cepillo. La frecuencia con la que los dientes entran en contacto con azúcares también influye en el riesgo de caries.

La vuelta al colegio es un buen momento para revisar desayunos, meriendas y tentempiés y priorizar una alimentación variada, con frutas, verduras y otros alimentos poco procesados, limitando especialmente la frecuencia de productos y bebidas azucaradas.

No se trata de convertir un dulce ocasional en un drama, sino de evitar que galletas, zumos, refrescos, chucherías o productos azucarados se conviertan en acompañantes constantes a lo largo de la jornada.

5 Prepara un pequeño kit dental

Si el horario escolar permite cepillarse después de comer, podemos preparar un neceser sencillo con cepillo y pasta fluorada. El propio niño puede participar en la elección para que lo sienta como algo suyo y no como una obligación añadida.

Eso sí, el cepillado realizado en el colegio no sustituye el más importante del día: el de antes de acostarse. Y tampoco hace falta llenar el neceser de productos. En higiene infantil, una buena técnica, una pasta fluorada adecuada y la constancia son más importantes que acumular accesorios.

Otra costumbre fácil de recordar es renovar el cepillo aproximadamente cada tres meses —o antes si las cerdas están deterioradas—. Hacer coincidir el cambio con el inicio de cada trimestre escolar puede funcionar como recordatorio para toda la familia.

6 Si hace deporte, piensa también en sus dientes

Fútbol, baloncesto, hockey, artes marciales… Con el nuevo curso regresan también las actividades deportivas y, con ellas, el riesgo de golpes.

Los traumatismos dentales son frecuentes durante la infancia y algunos pueden afectar incluso a la dentición permanente. En deportes con riesgo de impacto, un protector bucal adecuado puede reducir la posibilidad de lesiones.

Girón de Velasco recuerda que determinados problemas de mordida pueden aumentar la vulnerabilidad de los incisivos superiores y recomienda que los protectores utilizados por los niños sean controlados por el profesional para que no interfieran con el desarrollo de las estructuras dentomaxilares.

¿Y si el golpe ya se ha producido? No hay que esperar a ver «cómo evoluciona». Ante un traumatismo dental es aconsejable acudir cuanto antes al dentista, porque el tratamiento dependerá de si estamos ante un diente temporal o permanente y del tipo de lesión.

7 Atención al bruxismo y al estrés de septiembre

La vuelta al colegio no resulta igual para todos. Los cambios de horarios, los nuevos profesores, los deberes o determinadas situaciones escolares pueden generar nerviosismo y estrés.

En niños que ya presentan bruxismo, estos periodos pueden coincidir con un aumento del apretamiento o rechinamiento de los dientes. Pero tampoco debemos atribuir automáticamente el bruxismo infantil al estrés: es un fenómeno complejo y, si se observa desgaste dental, dolor, molestias mandibulares o rechinamiento frecuente, conviene comentarlo con el odontopediatra.

«El rechinar o apretar los dientes puede causar desgaste dental y otros problemas», señala el Dr. Girón de Velasco, quien aconseja valorar tanto las posibles causas como sus consecuencias bucodentales.

La prevención es la clave

La prevención empieza muy pronto. El Consejo General de Dentistas recomienda la primera visita al cumplir un año y recuerda que los adultos deben acompañar y supervisar la higiene durante los primeros años. Alimentación saludable, pasta fluorada, cepillado al menos dos veces al día y revisiones periódicas forman una combinación sencilla, pero eficaz.

Septiembre está lleno de buenos propósitos. Entre libros nuevos, horarios y actividades extraescolares, quizá podamos añadir uno más: que cuidar su sonrisa forme parte de la rutina del nuevo curso.

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