Si duermo mal, ¿se me puede caer el pelo? Te explicamos qué hay de cierto en esa afirmación

Mujer preocupada por dormir mal y caída del cabello

Una mala noche puede dejarnos ojeras, cansancio y pocas ganas de enfrentarnos al día. Pero ¿qué ocurre cuando dormir poco o mal se convierte en algo habitual? Dormir mal y la caída del cabello pueden estar relacionados, aunque la evidencia científica disponible no permite afirmar que la falta de sueño, por sí sola, provoque alopecia.

«No significa que dormir mal una semana vaya a producir caída de pelo, pero la falta de sueño crónica durante semanas o meses sí puede contribuir a empeorar una predisposición existente», explica la doctora Teresa Herranz, de Hospital Capilar. Una afirmación que encaja con lo que sabemos actualmente: el descanso parece formar parte de un entramado en el que intervienen también el estrés, la inflamación, las hormonas, la nutrición y la propia predisposición a determinados tipos de alopecia.

¿Qué sabemos realmente sobre sueño y caída del cabello?

Una revisión sistemática publicada recientemente en Dermatology and Therapy analizó 29 estudios sobre la relación entre alteraciones del sueño y diferentes tipos de pérdida de cabello, entre ellos alopecia areata, alopecia androgenética y efluvio telógeno.

Los autores encontraron que los problemas de sueño eran frecuentes entre las personas con estas alteraciones capilares y consideran biológicamente plausible que un descanso deficiente pueda contribuir a la enfermedad a través de mecanismos relacionados con el estrés, la inflamación, los ritmos circadianos y la regulación hormonal.

Pero hay un matiz fundamental: asociación no significa causalidad. Buena parte de los estudios disponibles son observacionales y los propios investigadores consideran necesarios trabajos longitudinales y estudios con mediciones objetivas del sueño para determinar qué papel desempeña realmente.

Y la relación podría funcionar en ambas direcciones. Dormir mal puede influir en la salud capilar, pero sufrir una alopecia también puede generar estrés y empeorar el descanso.

El estrés, un posible puente entre dormir mal y perder pelo

Aquí aparece uno de los mecanismos mejor conocidos. La falta de sueño puede actuar como un factor de estrés para el organismo y el estrés, tanto físico como psicológico, sí está reconocido como posible desencadenante del efluvio telógeno, una caída difusa y generalmente temporal.

La American Academy of Dermatology explica que acontecimientos estresantes, desde una enfermedad o una intervención quirúrgica hasta periodos de intenso estrés psicológico, pueden hacer que un mayor número de cabellos entre en fase de reposo y posteriormente se desprenda. Una particularidad del efluvio telógeno es que la caída suele manifestarse unos meses después del desencadenante, por lo que a veces resulta difícil establecer la relación.

«Cuando se aumenta el cortisol de forma permanente, se puede alterar el ciclo de crecimiento del pelo y favorecer lo que llamamos efluvio telógeno, que se trata de una caída difusa», señala la doctora Herranz.

La especialista también apunta a otros posibles efectos de la falta de descanso, como un aumento del estrés oxidativo y de los procesos inflamatorios. La revisión científica reciente recoge igualmente la desregulación hormonal, el estrés oxidativo, las alteraciones circadianas y diferentes vías inflamatorias entre los mecanismos propuestos para explicar la relación entre sueño y distintas formas de alopecia.

Una semana durmiendo mal no debería hacer que se te caiga el pelo

Esta distinción es importante para no crear una preocupación innecesaria. Una mala racha puntual de sueño no equivale a desarrollar una alopecia.

El problema puede plantearse cuando el descanso insuficiente o de mala calidad se prolonga y, además, convive con otros factores: estrés crónico, una alimentación inadecuada, enfermedad, déficits nutricionales o una predisposición previa a la caída.

Desde Hospital Capilar aseguran haber observado en los últimos años más consultas relacionadas con cuadros en los que coinciden estrés, ansiedad y falta de sueño. Pero la propia doctora Herranz insiste en que el sueño debe entenderse como un factor más dentro de la salud capilar, no como una causa aislada.

Entonces, ¿cuánto deberíamos dormir?

Para la mayoría de los adultos, la referencia habitual son entre 7 y 9 horas de sueño, aunque las necesidades individuales pueden variar. La National Sleep Foundation sitúa precisamente en ese intervalo la duración recomendada para adultos y adultos jóvenes sanos.

Pero contar horas no lo es todo. Mantener unos horarios relativamente regulares y conseguir un descanso de calidad también importa. Hospital Capilar recomienda favorecer una buena higiene del sueño: reducir las pantallas y la luz intensa antes de acostarse, dormir en una habitación oscura y silenciosa, establecer rutinas relajantes antes de ir a la cama y practicar ejercicio regularmente.

¿Y si la caída continúa?

Dormir mejor es beneficioso para nuestra salud general y puede eliminar uno de los factores que potencialmente perjudican al cabello, pero una caída persistente no debería atribuirse automáticamente a dormir mal o al estrés.

Puede haber muchas otras causas detrás. Si el cabello comienza a caer de manera llamativa, la pérdida se mantiene en el tiempo o apreciamos una disminución de densidad, conviene consultar con un dermatólogo para determinar el origen.

La doctora Teresa Herranz recomienda valorar posibles déficits de vitaminas y minerales cuando exista una caída persistente y prestar atención también a trastornos del sueño como el insomnio o la apnea obstructiva.

En definitiva, dormir bien no es un tratamiento contra la alopecia. Pero un descanso adecuado forma parte de los hábitos que ayudan al organismo a funcionar correctamente y puede contribuir a crear un entorno más favorable para mantener la salud del cabello. La ciencia apunta a una relación entre sueño y caída capilar; lo que todavía está intentando determinar es exactamente cuánto pesa esa relación y por qué.

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