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¿Es mejor lavarse el pelo por la mañana o por la noche? No es la hora lo que más importa

Hay quien no puede empezar el día sin lavarse el cabello y quien reserva ese momento para la ducha nocturna. Pero ¿es mejor lavarse el pelo por la mañana o por la noche? A esta rutina tan cotidiana también le han salido sus propias reglas: que por la mañana el pelo aguanta limpio más tiempo, que dormir con él recién lavado lo estropea o que lavarlo a diario hace que se caiga más. Algunas tienen parte de fundamento; otras necesitan bastantes matices.

La primera respuesta es sencilla: no existe una hora universalmente mejor para lavar el cabello. Desde Pierino Cosmetics señalan que deben tenerse en cuenta el tipo de cuero cabelludo, la textura del pelo, el uso de herramientas térmicas e incluso los hábitos de sueño. La dermatología pone el foco en algo todavía más básico: lavarlo cuando realmente lo necesita y hacerlo correctamente.

Por la mañana: cuando buscamos ligereza y volumen

Quienes tienen el cabello fino o una raíz que pierde volumen rápidamente pueden encontrar algunas ventajas en el lavado matutino. Según explican desde Pierino Cosmetics, el roce con la almohada puede dejar la raíz más aplastada y reducir el volumen natural de la melena. Lavarlo al levantarnos permite recuperar movimiento y empezar el día con una sensación de mayor frescura.

Eso no significa que un cabello con tendencia grasa deba lavarse necesariamente por la mañana ni que espaciar los lavados vaya a conseguir que produzca menos sebo. La Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV) explica que la cantidad de grasa que produce cada persona está determinada en buena medida hormonalmente y no exclusivamente por las veces que se lava el cabello. Por eso, los dermatólogos no establecen una frecuencia universal: si se ensucia con frecuencia, puede lavarse con frecuencia.

La Fundación Piel Sana de la AEDV es todavía más explícita: el lavado frecuente puede ser beneficioso en cabellos grasos y no existe fundamento para pensar que lavar el cabello a diario favorece su caída. La frecuencia debe responder a las necesidades de cada cuero cabelludo.

Lavarlo por la noche no es el problema

Si preferimos lavarnos el pelo por la mañana o por la noche, la segunda opción tampoco resulta perjudicial por sí misma. Para una melena abundante, seca, gruesa, rizada u ondulada puede ser incluso más cómoda porque permite dedicar más tiempo al acondicionamiento, el desenredado, el secado o la definición del rizo.

La precaución empieza después del lavado. Cuando está mojado, el cabello se encuentra en un estado más vulnerable. La dermatóloga Andrea Combalia, especialista en tricología del Hospital Clínic de Barcelona, explica a La Vanguardia que la fibra capilar se hincha al mojarse y cambia temporalmente sus propiedades mecánicas. En esas condiciones es más sensible a la fricción, la tracción y la deformación.

Dormir con el cabello mojado añade precisamente varias horas de roce contra la almohada, lo que puede favorecer los enredos, el encrespamiento y la rotura, especialmente si hablamos de un cabello fino, decolorado o previamente dañado.

Desde la peluquería profesional encontramos la misma recomendación. Álex Sestelo, director del salón que lleva su nombre, aconseja en El País que eliminar la humedad si el cabello se lava por la noche antes de acostarse. Y Eduardo Sánchez, de Maison Eduardo Sanchez, también ha explicado en S Moda que el cabello mojado es más frágil y recomienda retirar el exceso de agua y secarlo prácticamente por completo antes de ir a dormir.

El cuero cabelludo también necesita secarse

No solo importa la fibra. Andrea Combalia advierte de que mantener el cuero cabelludo húmedo durante horas genera un ambiente húmedo y cálido que, especialmente en personas predispuestas, puede favorecer o empeorar problemas como la caspa o la dermatitis seborreica, además de aumentar el picor, la irritación y la descamación.

¿Significa eso que debemos hacer un brushing completo cada noche? No. Se trata de eliminar bien la humedad y, si recurrimos al secador, tampoco pasar al extremo contrario. Combalia recomienda utilizarlo a temperatura moderada, mantener cierta distancia y aplicar previamente protector térmico.

La Fundación Piel Sana de la AEDV también aconseja no abusar del secador para preservar la fibra capilar. En definitiva, tan poco recomendable resulta mantener el cabello húmedo durante horas como someterlo habitualmente a un exceso de temperatura.

Más importante que la hora: cómo te lavas el pelo

Quizá nos preocupamos demasiado por decidir cuándo debemos lavarnos el cabello y demasiado poco por cómo lo hacemos. La dermatóloga y tricóloga Cristina de Hoyos, de Quiron Salud, recomienda en Vanitatis aplicar el champú sobre el cuero cabelludo y masajear con las yemas de los dedos, en lugar de rascar con las uñas. También aconseja utilizar agua tibia, no muy caliente, y retirar el exceso de humedad con la toalla sin frotar enérgicamente.

Hay otro detalle que suele pasar inadvertido: el cabello y el cuero cabelludo no tienen necesariamente las mismas necesidades. Podemos tener, por ejemplo, una raíz grasa y unos medios y puntas secos. De ahí la importancia de escoger el champú teniendo en cuenta el estado del cuero cabelludo y reservar acondicionadores y mascarillas para las necesidades de la fibra.

El dermatólogo David Saceda, miembro del Grupo Español de Tricología de la AEDV, insiste asimismo en la importancia de una buena higiene del cuero cabelludo. Grasa, descamación, sudor y residuos de productos se van acumulando con el paso de las horas, por lo que retrasar el lavado por sistema tampoco es una estrategia para conseguir un cabello más sano.

Y desterremos otro viejo temor: el pelo que vemos en la ducha no se ha caído porque lo hayamos lavado. La AEDV explica que esos cabellos ya se encontraban en fase de caída y, si no se desprendieran durante el lavado, lo harían posteriormente al peinarlos, secarlos o de forma espontánea.

Entonces, ¿por la mañana o por la noche?

Si todavía te preguntas si es mejor lavarse el pelo por la mañana o por la noche, observa primero cómo se comportan tu cuero cabelludo y tu melena. Un cabello fino que amanece sin volumen puede agradecer el lavado matutino. Una melena abundante, seca o rizada puede beneficiarse de la tranquilidad de una rutina nocturna.

Pero la verdadera diferencia está en lo que hacemos antes, durante y después. Si optamos por la noche, conviene disponer de tiempo suficiente para que cabello y cuero cabelludo estén secos antes de meternos en la cama. Si preferimos la mañana, las prisas tampoco deberían traducirse en frotar agresivamente con la toalla o utilizar el secador a máxima temperatura.

Algunas propuestas de champús

Al final, el reloj importa bastante menos que una buena rutina de lavado y secado adaptada a nuestro cabello. Por eso te hacemos esta propuesta de productos.

 

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