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6 errores frecuentes que cometemos al intentar combatir la celulitis

La celulitis es tan común que afecta a la mayoría de las mujeres después de la pubertad. Sin embargo, alrededor de la llamada piel de naranja siguen circulando ideas que la relacionan casi exclusivamente con el peso, la falta de ejercicio o determinados hábitos. La realidad es bastante más compleja. Antes de intentar combatir la celulitis, es importante saber qué puede modificar realmente su apariencia y qué expectativas son razonables.

La celulitis es una alteración estética benigna que produce hoyuelos e irregularidades, sobre todo en muslos, caderas y glúteos. En su aparición intervienen la disposición de los tabiques fibrosos del tejido conectivo, la grasa subcutánea y factores hormonales y genéticos. El peso y el tono muscular también pueden influir en cómo se ve, pero incluso una persona delgada y en buena forma física puede tenerla.

1. Pensar que la celulitis es simplemente grasa

Es uno de los equívocos más extendidos. Grasa localizada y celulitis no son sinónimos y, por tanto, reducir una no implica necesariamente eliminar la otra. La estructura del tejido tiene mucho que decir en esos pequeños hundimientos que caracterizan la piel de naranja.

Esto explica por qué la celulitis puede aparecer en cuerpos de pesos y constituciones muy diferentes. Tenerla no significa haberse cuidado poco. Su elevada prevalencia entre las mujeres y el papel de la genética, las hormonas y la propia arquitectura de la piel hacen que no pueda atribuirse únicamente al estilo de vida.

2. Confiar en adelgazar para hacerla desaparecer

Perder peso puede hacer que la celulitis resulte menos visible en algunas personas, especialmente cuando existe sobrepeso, pero no garantiza que desaparezca. Según Mayo Clinic, adelgazar y tonificar la musculatura pueden mejorar el aspecto de la piel con hoyuelos, aunque no necesariamente eliminarlos.

De hecho, algunas personas delgadas tienen celulitis y otras pueden seguir apreciándola después de perder peso. El objetivo, por tanto, no debería ser adelgazar expresamente para combatir la celulitis. Si existe una indicación para perder peso, esta debe responder a criterios de salud y no a la promesa de conseguir una piel completamente lisa.

3. Pasar el día sin apenas moverse

Mantenerse físicamente activa aporta numerosos beneficios para la salud y los ejercicios que tonifican la musculatura pueden contribuir a que los hoyuelos se perciban menos. Caminar, nadar, bailar o realizar ejercicios de fuerza son algunas de las opciones que recomienda Mayo Clinic para mejorar el tono muscular y, con ello, la apariencia de las zonas afectadas.

Sin embargo, alcanzar determinado número de pasos, levantarse cada hora o intensificar el entrenamiento no garantiza que la piel de naranja desaparezca. La actividad física puede mejorar el tono muscular y el aspecto de la zona, pero la celulitis no es simplemente consecuencia de una vida sedentaria.

4. Buscar una crema o un tratamiento que la elimine por completo

Cosméticos, masajes, radiofrecuencia, láseres, ondas acústicas y otros procedimientos se utilizan para intentar mejorar la apariencia de la celulitis, pero sus resultados y la duración de sus efectos varían considerablemente según la técnica.

Una revisión sistemática publicada en Journal of Cosmetic Dermatology, que reunió 24 ensayos clínicos aleatorizados y 2.084 pacientes, analizó tratamientos tan diferentes como terapias tópicas, estimulación mecánica, ondas de choque, radiofrecuencia, láser, ultrasonidos e inyectables. Los investigadores encontraron resultados prometedores con algunas modalidades, pero concluyeron que ninguna podía considerarse definitivamente establecida como tratamiento de referencia.

Por eso es importante distinguir entre mejorar la apariencia de la celulitis y eliminarla. Antes de someterse a un procedimiento conviene conocer qué resultados cabe esperar, cuánto pueden durar, cuántas sesiones requiere y qué posibles efectos adversos presenta. En el caso de técnicas médico-estéticas, la valoración debe realizarla un profesional sanitario cualificado.

5. Convertir la alimentación, el agua o el descanso en remedios anticelulíticos

Comer de forma equilibrada, hidratarse adecuadamente y dormir bien forman parte de un estilo de vida saludable. No significa, sin embargo, que beber más agua, eliminar determinados alimentos o dormir ocho horas vaya a hacer desaparecer la celulitis. No existe evidencia suficiente para considerar estos hábitos, por sí solos, tratamientos específicos para combatir la celulitis.

Una alimentación equilibrada contribuye a la salud general y una hidratación adecuada es necesaria para el funcionamiento normal del organismo. Son hábitos recomendables por muchas razones, pero atribuirles la capacidad de “drenar toxinas” o borrar la piel de naranja genera unas expectativas que la evidencia disponible no justifica.

6. Empezar una «operación anticelulitis» antes del verano

La llegada del buen tiempo suele multiplicar los mensajes sobre cómo preparar el cuerpo para enseñarlo. Pero la celulitis no es un problema estacional ni necesita tratamiento desde el punto de vista médico. Si se desea mejorar su apariencia, tiene más sentido mantener unos hábitos saludables y plantearse expectativas realistas que concentrar durante unas semanas todo tipo de medidas antes de ponerse el bañador.

Una piel con celulitis no es una piel enferma. Es posible querer suavizar su apariencia y buscar opciones eficaces y seguras sin convertir una característica corporal extremadamente frecuente en un defecto que haya que combatir a toda costa. Cuidarse también implica conocer hasta dónde puede llegar un tratamiento y desconfiar de cualquier promesa de una piel perfectamente lisa.

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