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Papada: qué pueden hacer los masajes para mejorar su aspecto y cómo realizarlos en casa

La papada no siempre tiene que ver con el peso. La genética, la distribución de la grasa bajo el mentón y la pérdida de elasticidad de la piel influyen en cómo se define el contorno del rostro. Con los años, esta zona puede perder firmeza y hacer que el óvalo facial se vea menos marcado. Pero ¿podemos evitarlo con una rutina de cuidados? Los masajes para la papada pueden ser un complemento interesante, siempre que sepamos qué resultados podemos esperar.

Aunque solemos dedicar tiempo a cuidar el rostro, muchas veces olvidamos extender las cremas y los sérums hasta el cuello. Sin embargo, esta zona también acusa el paso del tiempo. La hidratación, la protección solar y unos minutos de masaje suave pueden ayudarnos a mantener la piel cuidada, sin necesidad de complicar nuestra rutina.

¿Por qué aparece la papada?

La papada puede deberse a una acumulación de grasa bajo la barbilla, a la flacidez cutánea o a una combinación de ambas. También intervienen factores como la anatomía de la mandíbula, la genética, la edad y los cambios de peso. Por eso, puede aparecer incluso en personas delgadas.

Con el envejecimiento, la piel pierde progresivamente colágeno y elastina, dos componentes esenciales para su firmeza. Aunque los cosméticos pueden mejorar la hidratación y el aspecto superficial, no eliminan la grasa localizada ni recuperan por completo el soporte de los tejidos.

¿Los masajes para la papada funcionan realmente?

Amanda Isabel Gonçalves, experta en dermofarmacia de Planet Skin, explica que «el masaje no elimina por completo el tejido acumulado ni ofrece resultados comparables a la medicina estética».

Los masajes pueden proporcionar una sensación agradable y ayudar a mejorar temporalmente el aspecto de una zona ligeramente hinchada. Sin embargo, no existen pruebas clínicas sólidas de que eliminen la grasa submentoniana o prevengan el descolgamiento de la piel.

Esto no significa que debamos descartarlos. Pueden formar parte de una rutina de autocuidado, siempre que se realicen con suavidad y sin esperar un efecto lifting permanente.

Tres masajes para cuidar la papada y el óvalo facial

La especialista de Planet Skin propone tres técnicas sencillas que podemos incorporar a nuestra rutina. Antes de empezar, recomienda aplicar una crema o un sérum que facilite el deslizamiento de las manos. La presión debe ser suave y nunca dolorosa.

1. Masaje bajo la barbilla

Coloca las yemas de los dedos bajo el mentón y realiza pequeños movimientos suaves sobre la zona carnosa, sin pellizcar ni estirar la piel. Repite el gesto unas cinco veces, manteniendo una presión ligera.

El objetivo es movilizar delicadamente los tejidos. Evita presionar la garganta o la parte anterior del cuello, donde se encuentran estructuras sensibles.

2. Deslizamientos por la línea mandibular

Sitúa los dedos a ambos lados de la barbilla y deslízalos lentamente siguiendo el hueso de la mandíbula hasta llegar cerca de las orejas. Repite el recorrido unas cinco veces por cada lado, sin arrastrar la piel.

Este movimiento puede resultar relajante, especialmente si existe tensión muscular. No obstante, cualquier mejora visible en la definición mandibular será, como mucho, temporal.

3. Masaje con gua sha

La gua sha es una herramienta de superficie lisa que permite realizar deslizamientos sobre la piel. Para trabajar el óvalo facial, coloca su borde suavemente sobre la línea mandibular y deslízalo desde la barbilla hacia la oreja.

Utiliza siempre un producto que facilite el movimiento y evita pasarla sobre heridas, irritaciones o lesiones. Tampoco es recomendable ejercer presión intensa sobre la parte anterior del cuello.

Los cuidados que realmente ayudan a mantener la piel del cuello

Más allá de los masajes para la papada, hay hábitos cuyos beneficios están mejor respaldados. Uno de los más importantes es la protección solar diaria. La radiación ultravioleta acelera el envejecimiento cutáneo y contribuye a la degradación del colágeno. Por eso, conviene extender el fotoprotector al cuello y al escote, como recomienda la Academia Estadounidense de Dermatología.

La hidratación también merece atención. Una crema con ingredientes humectantes y emolientes ayuda a reducir la sequedad y mejora temporalmente el aspecto de las líneas finas. No es imprescindible utilizar un producto específico para el cuello: una buena hidratante facial puede cumplir esta función.

Los cosméticos con retinoides también pueden mejorar algunos signos del fotoenvejecimiento, aunque pueden provocar irritación y no eliminan la papada. Su uso debe adaptarse a las características de cada piel.

Por último, conviene cuidar la postura. Pasar muchas horas mirando el móvil con la cabeza inclinada puede provocar molestias musculares, pero no está demostrado que sea una causa directa de la papada.

Constancia, sí; falsas expectativas, no

Incorporar un masaje facial puede ser una manera agradable de dedicar unos minutos al cuidado personal. Lo importante es realizarlo con suavidad y entender que ninguna técnica manual puede garantizar que la papada desaparezca o que la piel deje de perder firmeza.

Si existe una acumulación importante de grasa o una flacidez marcada y se desean cambios visibles, un dermatólogo puede valorar las opciones disponibles. Mientras tanto, hidratación, fotoprotección y masajes suaves pueden formar parte de una rutina que cuide la piel sin exigirle resultados imposibles.

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