La exfoliación corporal en invierno: el gesto que marca la diferencia en la piel

En invierno solemos concentrar todos los esfuerzos en hidratar la piel del cuerpo, pero la exfoliación corporal en invierno sigue siendo uno de los pasos más olvidados de la rutina. Sin embargo, cuando bajan las temperaturas, este gesto resulta clave para mantener la piel suave, luminosa y confortable.

El frío, el viento y la calefacción alteran la barrera cutánea, ralentizan la renovación celular y favorecen la acumulación de células muertas en la superficie de la piel. El resultado es una piel más áspera, apagada y con sensación de tirantez, incluso aunque se apliquen productos hidratantes de forma constante.

Por qué la piel necesita exfoliación también en invierno

Durante los meses fríos, la renovación natural de la piel se vuelve más lenta. Esa acumulación de células muertas crea una película superficial que apaga el tono y dificulta que los tratamientos hidratantes se absorban correctamente. En este contexto, la exfoliación corporal en invierno ayuda a mejorar la textura y a preparar la piel para que los cuidados posteriores funcionen mejor.

Como explica Amanda Isabel Gonçalves, farmacéutica experta en dermofarmacia y portavoz de Planet Skin, “la exfoliación corporal no es un capricho estético, es una herramienta para mantener la piel funcional. Cuando retiramos suavemente el exceso de células muertas, ayudamos a que la piel recupere uniformidad y a que los tratamientos hidratantes trabajen mejor”.

Además de mejorar la textura, la exfoliación ayuda a prevenir problemas habituales en invierno como la descamación, la queratosis pilaris, los pelos encarnados o la conocida “piel de fresa”, especialmente en piernas y brazos.

Exfoliar mejor, no es exfoliar más fuerte

Uno de los errores más frecuentes es pensar que exfoliar implica frotar con intensidad. En invierno, este gesto puede resultar especialmente agresivo para una piel ya sensibilizada por el frío.

La clave está en renovar sin agredir, señala Gonçalves. Si exfolias bien, la piel se siente más lisa y luminosa, pero lo importante es que no puedes ‘ganarle’ a la sequedad invernal si aplicas la hidratante sobre una superficie saturada de escamas”.

La recomendación general es realizar exfoliación corporal durante el invierno una vez por semana, ajustando la frecuencia según la tolerancia cutánea.

Cómo exfoliar el cuerpo en invierno sin dañar la barrera cutánea

Más allá del producto, la forma de exfoliar es determinante. Los expertos coinciden en una pauta sencilla y eficaz:

“El error típico es convertir la exfoliación en un castigo para la piel: frotar fuerte, usar agua muy caliente y no hidratar después”, advierte la farmacéutica de Planet Skin.

Zonas donde insistir… y donde ser más prudente

No todas las zonas del cuerpo responden igual. Codos, rodillas y talones suelen agradecer una exfoliación algo más insistente, ya que la piel es más gruesa y tiende a acumular aspereza. En cambio, áreas como el pecho, el escote o el cuello requieren una exfoliación mucho más suave y espaciada.

La regla básica es clara: si hay irritación, heridas, eccema activo o la piel está sensibilizada, no es el momento de exfoliar, sino de reparar la barrera cutánea.

Exfoliar el cuerpo en invierno no es una cuestión estética puntual, sino una forma de preparar la piel para que los cuidados posteriores funcionen mejor. Tal y como recuerdan desde Arganour, este gesto no solo mejora la textura y el aspecto de la piel, sino que la deja más receptiva a la hidratación y a otros tratamientos que se mantienen durante todo el año.

Estos exfoliantes te ayudarán a cuidar tu piel

Incorporar la exfoliación corporal con criterio durante los meses fríos ayuda a que la piel llegue a la primavera en mejores condiciones, más uniforme y confortable, sin necesidad de recurrir a rutinas excesivas ni agresivas.

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