Peinar flequillo parece una tarea sencilla, pero cualquiera que lleve uno sabe que conseguir el mismo resultado que en la peluquería no siempre es fácil. Hay pocas cosas capaces de transformar tanto un rostro como un flequillo. Puede suavizar facciones, aportar personalidad al corte e incluso dar la sensación de un cambio de imagen sin necesidad de renunciar al largo del cabello. No es casualidad que siga siendo una de las tendencias más demandadas en las peluquerías.
Sin embargo, también es uno de los peinados que más frustración genera cuando llega el momento de reproducir en casa el resultado conseguido por el profesional. ¿Por qué parece tan fácil en el salón y tan complicado frente al espejo?
Según Sandra Brune, estilista capilar y formadora de ghd, la respuesta está menos en el corte de lo que solemos pensar. “El flequillo ha dejado de ser un ‘extra’ para convertirse en protagonista absoluto. El gesto más rápido para cambiar de imagen sin tocar el largo… pero también el más traicionero si no sabes dominarlo”.
Cómo peinar flequillo correctamente
Si hay una idea que los profesionales repiten una y otra vez es que el éxito de un flequillo no depende únicamente de cómo se corte. “El 80% del resultado de un flequillo no depende del corte, sino del secado y la dirección que le das desde mojado”, explica Brune. Y añade una reflexión que resume perfectamente la cuestión: “El flequillo no se peina, se construye desde húmedo”.
Por eso, uno de los errores más habituales es dejar que se seque al aire o esperar demasiado antes de trabajarlo. El flequillo suele secarse más rápido que el resto de la melena y, una vez pierde humedad, resulta mucho más difícil controlar su forma.
La recomendación de los expertos es sencilla: secarlo cuanto antes y hacerlo siempre dirigiendo el cabello hacia la posición deseada desde la raíz.
Flequillo recto: precisión sin rigidez
El flequillo recto es probablemente el que requiere una técnica más precisa. El objetivo es conseguir un acabado pulido, pero sin que quede excesivamente plano o rígido.
Para ello, conviene secarlo alternando ligeramente la dirección del cabello de un lado a otro mientras se utiliza un cepillo pequeño. Este gesto ayuda a controlar remolinos y evita que el flequillo se abra en el centro.
Como explica Sandra Brune, el resultado debe ser limpio y definido, pero manteniendo una ligera curvatura que aporte naturalidad y evite endurecer los rasgos.
Una vez seco, una plancha estrecha puede utilizarse para perfeccionar algunos mechones concretos, siempre con movimientos suaves y evitando insistir demasiado sobre el cabello.
Flequillo cortina: el más favorecedor, pero también el más exigente
Pocos estilos han tenido tanto éxito en los últimos años como el flequillo cortina. Su capacidad para enmarcar el rostro y suavizar las facciones explica buena parte de su popularidad.
Sin embargo, también es uno de los más difíciles de recrear correctamente en casa. “Posiblemente es uno de los más favorecedores y el que más está en tendencia actualmente, pero también uno de los más difíciles de trabajar en casa”, señala Sandra Brune.
La clave está en entender que no se trata simplemente de separar el cabello en dos partes. El movimiento debe construirse desde la raíz, dirigiendo el secado hacia el exterior para conseguir ese efecto abierto y envolvente tan característico.
Cuando se trata de peinar flequillo cortina, la dirección del secado resulta mucho más importante que el producto utilizado. Para ello, los profesionales suelen recomendar un cepillo redondo de tamaño medio combinado con un secador que permita trabajar la raíz con precisión.
Flequillo largo o desfilado: el más versátil
Los flequillos largos ofrecen más libertad a la hora de variar el acabado. Pueden llevarse más pulidos, más abiertos o incluso ligeramente despeinados según el estilo que se busque cada día. Precisamente esa versatilidad es una de sus grandes ventajas.
En palabras de Sandra Brune, este tipo de flequillo permite jugar con diferentes acabados siempre que exista una buena base de secado. Es decir, la forma se construye desde húmedo y después se puede adaptar según el resultado que se quiera conseguir.
Eso sí, para lograr un resultado natural es importante crear una buena base durante el secado. Después, si se desea, se puede definir ligeramente el movimiento con una plancha o un cepillo térmico. El objetivo no es crear un rizo marcado, sino acompañar la caída natural del cabello y aportar movimiento.
Qué herramientas merece la pena tener
No hace falta acumular aparatos para conseguir un buen resultado. De hecho, la mayoría de profesionales coinciden en que unas pocas herramientas bien utilizadas son más que suficientes.
Entre las más versátiles destacan:
• Un secador con boquilla concentradora.
• Un cepillo redondo de tamaño medio.
• Un cepillo pequeño para flequillos cortos.
• Una plancha estrecha para retoques puntuales.
Más importante que la herramienta es la técnica. Un secado correcto desde húmedo suele marcar más la diferencia que cualquier producto de acabado.
La clave está en la constancia
La buena noticia es que peinar flequillo correctamente no requiere grandes habilidades ni largos rituales de styling. Con una técnica adecuada y apenas unos minutos de dedicación cada mañana, el resultado puede cambiar por completo.
Porque, como recuerdan los profesionales, el flequillo es una de las zonas que más influye en la percepción global del peinado. Y muchas veces, esos dos o tres minutos extra frente al espejo son precisamente los que separan un flequillo rebelde de uno que parece recién salido de la peluquería.
