Antioxidantes en verano: el aliado que completa tu protección frente al sol

Mujer aplicándose antioxidantes en verano

Los antioxidantes en verano pueden convertirse en buenos aliados de la piel precisamente cuando aumenta nuestra exposición a la radiación solar. Vitamina C, vitamina E y otros compuestos antioxidantes aparecen cada vez con más frecuencia en sérums y tratamientos destinados a cuidar la piel frente al estrés oxidativo. Pero ¿qué hacen realmente? ¿Es cierto que la vitamina C puede provocar manchas si la utilizamos en esta época del año?

La radiación ultravioleta favorece la generación de especies reactivas de oxígeno y el estrés oxidativo, procesos implicados en el daño celular y el fotoenvejecimiento. Una revisión científica publicada en Journal of the American Academy of Dermatology señala que la aplicación tópica de antioxidantes puede proporcionar una protección adicional al ayudar a neutralizar estas especies reactivas de oxígeno. La palabra importante aquí es adicional: los antioxidantes complementan la fotoprotección, pero no sustituyen al protector solar.

Según los expertos de la firma Germinal, durante los meses de mayor exposición al sol cobra especial interés incorporar antioxidantes a la rutina cosmética por su relación con el estrés oxidativo y los radicales libres.

¿Qué ocurre en nuestra piel cuando nos exponemos al sol?

La piel dispone de sus propios mecanismos antioxidantes para hacer frente al estrés oxidativo. Sin embargo, la exposición a factores externos, entre ellos la radiación UV, puede favorecer un desequilibrio entre la producción de especies reactivas de oxígeno y la capacidad del organismo para neutralizarlas.

Cuando este equilibrio se rompe, el estrés oxidativo puede afectar a diferentes estructuras celulares y participar en procesos relacionados con el envejecimiento prematuro. De ahí el interés que han despertado los antioxidantes tópicos como complemento de las medidas tradicionales de fotoprotección.

Esto no significa que actúen como un «escudo» capaz de bloquear la radiación. Su función es diferente a la de los filtros solares: mientras estos últimos están formulados para proteger frente a la radiación UV, los antioxidantes ayudan a combatir los procesos oxidativos que pueden desencadenarse en la piel. Por eso, ambos pueden formar parte de una misma estrategia, pero no son intercambiables.

Vitamina C en verano: desmontamos uno de los grandes mitos

Durante años ha circulado la idea de que utilizar vitamina C en verano puede provocar manchas. Sin embargo, la evidencia científica disponible no respalda que debamos evitarla simplemente porque haya llegado el calor.

La vitamina C tópica es un antioxidante ampliamente estudiado en dermatología. Una revisión científica sobre sus mecanismos de acción recoge sus posibles aplicaciones antioxidantes, frente al fotoenvejecimiento y la hiperpigmentación. Eso no significa que sustituya al protector solar, sino que puede complementar la rutina de cuidado de la piel.

La American Academy of Dermatology incluye, además, la vitamina C entre los ingredientes que pueden utilizarse por la mañana y recomienda aplicarla después de limpiar el rostro y antes del protector solar. También señala su interés para abordar signos del envejecimiento y manchas oscuras.

Por tanto, no hay razón para desterrar automáticamente la vitamina C del neceser cuando llega el verano. Lo importante es utilizar una fórmula adecuada, conservarla siguiendo las indicaciones del fabricante —su estabilidad es un aspecto importante— y mantener siempre una correcta fotoprotección.

¿Pueden los antioxidantes ayudar frente al fotoenvejecimiento?

La exposición solar acumulada está estrechamente relacionada con el fotoenvejecimiento, que puede manifestarse a través de cambios en la pigmentación, arrugas, alteraciones de la textura y pérdida de elasticidad.

El estrés oxidativo forma parte de los mecanismos implicados en estos cambios. Por eso, el uso tópico de antioxidantes se estudia como una estrategia complementaria para ayudar a limitar los efectos de los radicales libres y las especies reactivas de oxígeno.

Los expertos de Germinal destacan también la relación de los antioxidantes con la protección de estructuras cutáneas como el colágeno y la elastina y su posible papel frente a la hiperpigmentación. Conviene, no obstante, evitar generalizaciones: no todos los antioxidantes actúan de la misma manera ni todos inhiben directamente la producción de melanina. Sus efectos dependen del ingrediente concreto, su concentración, la formulación y su estabilidad.

¿Qué antioxidantes podemos encontrar en cosmética?

La vitamina C es probablemente la más conocida, pero no es la única. La vitamina E y diferentes compuestos de origen vegetal también se utilizan en cosmética por su actividad antioxidante. Algunas fórmulas combinan varios de ellos buscando aprovechar mecanismos complementarios.

A la hora de elegir un cosmético, no basta con localizar la palabra «antioxidante» en el envase. La eficacia del producto depende también del tipo y la concentración del activo, de su estabilidad y de la capacidad de la fórmula para mantener sus propiedades durante el uso.

En el caso de la vitamina C, por ejemplo, existen diferentes derivados y formulaciones con características distintas. Si tenemos una piel sensible o reactiva, conviene introducir cualquier activo nuevo de forma progresiva y observar cómo responde la piel.

Antioxidantes + protector solar: mejor juntos, pero cada uno con su función

Una de las razones por las que los antioxidantes en verano despiertan especial interés es su papel complementario dentro de una estrategia de fotoprotección. La literatura científica señala que la aplicación tópica de antioxidantes puede aportar protección adicional frente a especies reactivas de oxígeno, mientras que el protector solar sigue siendo la herramienta fundamental para reducir los efectos de la exposición de la piel a la radiación UV.

La rutina de mañana puede ser sencilla: limpieza, un producto antioxidante adecuado a nuestra piel y, como último paso cosmético, un protector solar de amplio espectro. A esto debemos sumar las medidas habituales cuando la exposición es intensa: buscar la sombra, utilizar sombrero, gafas y ropa adecuada y evitar prolongar innecesariamente el tiempo al sol.

Incorporar antioxidantes puede ser una buena estrategia durante todo el año y también en los meses de verano. Pero su verdadero valor está en entender qué pueden hacer —ayudar a combatir el estrés oxidativo— y qué no: ningún sérum antioxidante, por sofisticada que sea su fórmula, reemplaza una protección solar adecuada.

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