Envejecimiento celular: qué podemos hacer para que nuestra piel envejezca mejor

Mujer aplicándose un sérum para evitar el envejecimiento celular

Septiembre tiene algo de nuevo comienzo. Retomamos rutinas, reorganizamos horarios y nos planteamos nuevos objetivos. ¿Por qué no incluir entre ellos conseguir que nuestra piel envejezca mejor? El envejecimiento celular de la piel es inevitable, pero cómo envejece no depende únicamente de los años que cumplimos. La radiación solar, la contaminación, el tabaco y otros factores relacionados con nuestro estilo de vida también dejan huella. Y algunos, a diferencia del tiempo, sí podemos modificarlos.

«El interés por frenar el envejecimiento ya no se limita a lo estético», explica la doctora Carmen Górriz, subdirectora de la Unidad de Medicina Estética de IMR. La especialista señala el estrés oxidativo, la inflamación crónica de bajo grado y la disfunción celular entre los mecanismos implicados en este proceso.

Nuestra vida también se refleja en la piel

En el envejecimiento cutáneo intervienen dos grandes componentes. Por un lado está el envejecimiento intrínseco, relacionado con el paso del tiempo y los cambios biológicos que progresivamente se producen en nuestras células. Por otro, el extrínseco, condicionado por las exposiciones externas que acumulamos.

Aquí aparece un concepto importante: el exposoma, que engloba el conjunto de factores ambientales y de estilo de vida a los que estamos expuestos a lo largo de nuestra existencia.

La Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV) incluye entre los factores externos y modificables relacionados con el envejecimiento cutáneo la radiación solar, la contaminación, el tabaco, la temperatura, la nutrición, el estrés, la falta de sueño y el uso de cosméticos. No todos cuentan con el mismo grado de evidencia ni afectan de igual manera.

El dermatólogo Agustín Buendía, de la Fundación Piel Sana de la AEDV, lo resume de forma muy gráfica: «El exposoma hace que nuestra piel sea el espejo de nuestra vida». La declaración procede directamente de una información publicada por la AEDV.

Desde IMR, Górriz añade otros mecanismos relacionados con el envejecimiento celular, como el acortamiento de los telómeros y la disfunción mitocondrial. Se trata, en cualquier caso, de un proceso gradual y acumulativo, no de algo que empiece de repente cuando alcanzamos una edad determinada.

El sol, uno de los factores sobre los que podemos actuar

Después de las vacaciones resulta especialmente oportuno hablar de la radiación ultravioleta. Y guardar el fotoprotector junto al bañador hasta el próximo verano no sería precisamente un buen propósito para el nuevo curso.

«La principal causa del envejecimiento cutáneo es la radiación UV procedente del sol», afirma Manuel Rodríguez-Paredes, investigador especializado en epigenética y envejecimiento cutáneo, en una entrevista publicada por la propia AEDV.

La exposición acumulada contribuye al fotoenvejecimiento y puede favorecer la aparición de manchas, arrugas y pérdida de elasticidad. Por eso, antes de buscar sofisticadas estrategias antiaging, tenemos una medida mucho más sencilla: mantener una fotoprotección adecuada durante todo el año.

Además, protegernos de la radiación UV va mucho más allá de prevenir arrugas o manchas: es una medida fundamental para reducir el riesgo de cáncer de piel.

Dormir, comer, fumar, estrés… ¿todo influye?

El exposoma también pone el foco en nuestros hábitos, aunque aquí es importante no simplificar: la evidencia científica no tiene el mismo peso para todos ellos.

La AEDV recoge estudios que han relacionado dormir menos de cinco horas con más signos de envejecimiento y una peor función de la barrera cutánea. Respecto al estrés, señala que puede afectar a la integridad y función barrera de la piel, aunque todavía no existe suficiente evidencia directa para afirmar que por sí solo acelera el envejecimiento cutáneo.

Una alimentación equilibrada también contribuye a la salud de la piel, pero esto no significa que exista un alimento o suplemento capaz de «rejuvenecer las células». Y con el tabaco las recomendaciones son mucho más claras: se ha asociado con arrugas y alteraciones del tono y el brillo cutáneos, además de favorecer mecanismos relacionados con el estrés oxidativo.

¿Qué puede hacer realmente la cosmética?

Septiembre puede ser también un buen momento para revisar nuestra rutina cosmética, aunque revisar no significa necesariamente añadir más productos.

La fotoprotección vuelve a ser fundamental. Entre los activos destinados a tratar determinados signos del envejecimiento, los retinoides se encuentran entre los que disponen de mayor respaldo científico. La AEDV señala su capacidad para estimular la síntesis de colágeno dérmico y recoge también el interés de antioxidantes como la vitamina C.

Dependiendo de su formulación, los cosméticos pueden mejorar la hidratación y la función barrera, proteger frente a determinadas agresiones y actuar sobre algunos signos visibles. Pero una crema no puede detener el envejecimiento celular.

Górriz advierte además de que el uso inadecuado de determinados activos puede alterar la barrera cutánea y favorecer procesos inflamatorios. Más productos o concentraciones más elevadas no garantizan, por tanto, mejores resultados.

¿Y si queremos ir un poco más allá?

La dermatología y la medicina estética disponen de diferentes procedimientos para abordar necesidades concretas. Desde IMR se mencionan técnicas de bioestimulación, neuromoduladores, ácido hialurónico y tecnologías basadas en energía, entre otras opciones.

Pero no todas hacen lo mismo ni tienen las mismas indicaciones. Mejorar una arruga, una mancha, la flacidez o la calidad de la piel no equivale a detener el envejecimiento biológico. Si se opta por un procedimiento médico-estético, la valoración profesional e individualizada resulta esencial.

Envejecer mejor, un propósito que sí tiene sentido

Quizá este pueda ser uno de nuestros objetivos para el nuevo curso: no pretender que la piel deje de envejecer, sino cuidarla para que envejezca lo mejor posible.

La propia Górriz sostiene que «el objetivo no es la transformación, sino la optimización de la piel». Y buena parte de lo que podemos hacer resulta bastante menos sofisticado de lo que podría parecer: protegernos del sol durante todo el año, no fumar, alimentarnos de forma equilibrada, dormir adecuadamente y utilizar una rutina cosmética adaptada a nuestra piel.

La ciencia del envejecimiento celular es compleja; cuidarnos para envejecer mejor no tiene por qué serlo.

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