Puede parecer una contradicción. Durante las vacaciones la piel se veía más uniforme y algunos granitos parecían haber desaparecido, pero llega septiembre y vuelven las imperfecciones, los poros congestionados o incluso un brote. El acné después del verano no tiene una única explicación y tampoco significa necesariamente que el sol le sentara bien a nuestra piel. De hecho, esa aparente mejoría estival puede ser engañosa.
La exposición solar puede producir temporalmente una cierta mejoría de las lesiones, pero la evidencia disponible señala también que la radiación puede desencadenar respuestas inflamatorias, favorecer nuevos brotes y aumentar el riesgo de que queden marcas oscuras después de las lesiones.
Por eso, al regresar de vacaciones, quizá lo peor que podemos hacer sea declarar la guerra a cada granito con una batería de exfoliantes, ácidos y tratamientos intensivos.
El falso amigo: «A mi acné le va bien el sol»
Es una creencia que todavía persiste. El bronceado puede disimular visualmente las lesiones y algunas personas perciben una mejoría temporal durante el verano, pero eso no convierte la exposición solar en un tratamiento para el acné.
«El acné y los brotes pueden parecer temporalmente mejores después de la exposición solar, pero eso no significa que el sol los esté tratando», advierte Victoria Jane Hiscock, especialista en tecnología aplicada al cuidado de la piel. Además, recuerda que la radiación UV puede dejar posteriormente pigmentación, aumentar la sensibilidad y empeorar las marcas.
La literatura científica respalda esa prudencia. Una revisión sobre exposición solar, acné y fotoprotección señala que la radiación puede contribuir a la inflamación y a la hiperpigmentación o el eritema postinflamatorios.
Así que nada de utilizar el sol para «secar los granitos». La American Academy of Dermatology (AAD) recomienda precisamente evitar el bronceado y utilizar un fotoprotector de amplio espectro, resistente al agua y con SPF 30 o superior, preferentemente no comedogénico cuando existe tendencia acneica.
Primer error de septiembre: querer arreglarlo todo de golpe
Retinol, ácido salicílico, exfoliantes, mascarillas purificantes… Después de las vacaciones resulta tentador sacar todo el arsenal del neceser. Pero una rutina más agresiva no necesariamente consigue mejores resultados.
«Uno de los errores más frecuentes es querer solucionarlo todo inmediatamente: tocar las lesiones, exfoliar demasiado, incorporar muchos productos a la vez o utilizar cosméticos que quizá no son adecuados para ese momento», explica Carmen Navarro, pionera de la estética profesional en España.
Y antes de tratar hay que identificar qué tenemos delante. «No podemos tratar igual una piel grasa con tendencia acneica que una imperfección puntual, ni actuar de la misma manera cuando existe un brote activo que cuando lo que queda son marcas», añade Navarro.
Especialmente importante: no manipular los granitos. Hacerlo puede aumentar la inflamación y favorecer las marcas y cicatrices.
Volver a lo básico: limpiar, tratar, hidratar y proteger
La rentrée puede ser un buen momento para simplificar la rutina. La documentación facilitada por Eucerin propone tres pilares después del verano: limpieza, tratamiento de las imperfecciones y fotoprotección, además de recomendar la consulta dermatológica cuando se necesita un abordaje integral del acné.
La limpieza debe ser suave. La AAD recomienda lavar el rostro hasta dos veces al día y después de sudar, utilizando un limpiador no abrasivo.
¿Y los activos? Aquí sí tenemos opciones con evidencia. Las guías de la AAD recomiendan con fuerza el peróxido de benzoilo y los retinoides tópicos, solos o en determinadas combinaciones, mientras que el ácido salicílico y el ácido azelaico cuentan con recomendaciones condicionales. Este último tiene además interés cuando, una vez desaparecido el granito, quedan manchas oscuras.
Eso no significa que debamos introducirlos todos simultáneamente. El tratamiento dependerá del tipo y gravedad del acné y algunos medicamentos requieren prescripción y seguimiento médico.
La hidratación tampoco debe desaparecer porque haya granitos. Una piel acneica puede necesitar hidratación, especialmente si estamos utilizando tratamientos que producen sequedad o irritación. La clave está en elegir fórmulas adecuadas y no comedogénicas.
¿Y el estrés de la vuelta? Influye, pero no explica todo
Septiembre supone también recuperar horarios, trabajo, colegio, menos horas de sueño… y estrés. La relación entre estrés y acné es interesante, pero hay que evitar explicaciones simplistas.
«El estrés puede formar parte del problema, pero es solo una parte», puntualiza Victoria Jane Hiscock. Y recuerda algo aún más importante: la relación puede funcionar en ambas direcciones, porque el propio acné puede convertirse en una importante fuente de estrés.
No sería justo, por tanto, atribuir un brote exclusivamente a que una persona está estresada, come mal o no se cuida suficientemente. «Puedes tener toda la voluntad y todos los rituales del mundo y seguir necesitando tratamiento médico», señala Hiscock.
Luz LED azul para el acné: prometedora, pero sin milagros
Las máscaras y dispositivos LED domésticos se han multiplicado en los últimos años y la luz azul es una de las tecnologías asociadas a las pieles con tendencia acneica.
Aquí conviene separar marketing y evidencia. Una revisión sistemática publicada en 2024 analizó 35 estudios y encontró resultados favorables con distintas terapias de luz visible, siendo la azul la más utilizada. Sin embargo, una revisión sistemática y metaanálisis anterior señalaba limitaciones metodológicas importantes en los ensayos disponibles.
Más significativo todavía: las guías de 2024 de la AAD consideran que la evidencia disponible es insuficiente para realizar recomendaciones sobre láseres y dispositivos de luz en el tratamiento del acné.
Por tanto, un dispositivo LED doméstico no debe sustituir el diagnóstico ni el tratamiento dermatológico.
Y si decidimos utilizarlo como complemento, tampoco tiene sentido elegirlo simplemente porque tenga más colores o más LED. Tom Pellereau, ingeniero e inventor especializado en este tipo de dispositivos, explica que su funcionamiento depende de la combinación de «longitud de onda, irradiancia, dosis de energía, distribución uniforme de la luz y tiempo de exposición».
Cuándo hay que ir al dermatólogo
Un granito aislado después de las vacaciones no es lo mismo que un acné persistente. Si los brotes se repiten, son profundos o dolorosos, dejan cicatrices o afectan emocionalmente, conviene consultar al dermatólogo.
También hay tratamientos que no deberían improvisarse en casa. Las guías dermatológicas incluyen, dependiendo de la gravedad y características del acné, medicamentos tópicos, antibióticos, terapias hormonales y, para el acné grave o que no responde a los tratamientos habituales, isotretinoína.
Septiembre, por tanto, no debería convertirse en el mes de «castigar» la piel para compensar los excesos del verano. Es mejor observar cómo ha vuelto de las vacaciones, recuperar una rutina constante y tratar únicamente lo que necesita. Como resume Carmen Navarro, «el momento en el que se encuentra la piel determina lo que necesita».
Algunas propuestas que te pueden ayudar
- Dermopure Clinical Triple Action, de Eucerin. Sérum formulado para pieles con tendencia acnéica. Contiene Thiamidol, un ingrediente patentado que reduce manchas persistentes causadas por el acné y previene la aparición de nuevas manchas. Incluye ácido salicílico para disminuir imperfecciones existentes y Licocalcón A para evitar la formación de nuevas imperfecciones. Su tecnología regula la producción de sebo, controla el brillo y proporciona un acabado mate y seco. Su precio: 24,45€/40ml.
- Stylpro Mini LED Wand, de Stylpro. Dispositivo para tratar imperfecciones en todo tipo de piel y es apto para uso unisex. Emite tres tipos de luz: azul, roja e infrarroja cercana, seleccionables según el tratamiento. Cuenta con tres modos personalizables: modo mañana, activado al encender el dispositivo; modo día, activado con un toque del botón de encendido; y modo noche, activado con dos toques. Su precio: 36,99€.
- Gel Control Imperfecciones, de CeraVe. Gel formulado para piel acnéica que ayuda a eliminar manchas y prevenir brotes. Contiene ingredientes activos AHA y BHA. Minimiza la apariencia de poros sin causar resequedad. Mantiene la barrera natural de la piel y proporciona una sensación calmante. Ofrece protección contra rayos UVA y UVB y partículas contaminantes. Su precio: 16,70€/40ml.
- Effaclar Duo+M SPF 30, de La Roche-Posay. Tratamiento global anti acné para pieles grasas o con tendencia acnéica, corrector de imperfecciones severas y marcas, con eficacia anti-reaparición. Su fórmula corrige las lesiones e imperfecciones existentes, tales como granitos, marcas y espinillas, favoreciendo su rápida reabsorción y reduciendo el riesgo de marcas. Formulado con Aqua Posae Filiformis, ayuda a reequilibrar el microbioma cutáneo para prevenir la reaparición de los brotes de acné. Su precio: 22,65€/40ml.
- Cleanance Comedomed+ Cuidado Intensivo Anti-imperfecciones, de Eau Thermale Avène. Este concentrado combate granitos y puntos negros desde la raíz, mejora el aspecto de los poros y reduce las marcas de acné. Contiene un ingrediente patentado con acción seborreductora y niacinamida, cuya eficacia ha sido comprobada en más de 4600 pacientes. Posee acción antirrecidiva que limita la reaparición de imperfecciones durante un año. Su textura en gel crema es ligera, se absorbe rápidamente y proporciona hidratación sin sensación grasa. Incluye agua termal con propiedades calmantes. Su precio: 21,90€/30ml.
