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¿Qué sombra de ojos te favorece más según tu color de ojos?

Elegir una sombra porque nos encanta su color está muy bien. Pero si queremos conseguir que el iris parezca más luminoso, intenso o definido, la teoría del color puede ayudarnos. Elegir la sombra de ojos según el color de ojos no significa seguir unas reglas rígidas, sino conocer qué tonos crean contraste y cuáles armonizan con nuestro iris para decidir qué efecto queremos conseguir.

«La regla más sencilla es trabajar el contraste», explica Rasa Gardiner, Senior Director of Global Education de Makeup by Mario. La experta parte de la rueda cromática y señala que «los tonos que se sitúan frente al color de tus ojos en la rueda cromática hacen que el iris se vea más brillante, definido y con mayor dimensión de forma natural».

Sin embargo, esto no significa que exista una sombra «correcta» para cada ojo. Los colores opuestos permiten potenciarlo mediante el contraste, mientras que los pertenecientes a familias próximas pueden crear un resultado más armónico. Después entran en juego el subtono de la piel, la intensidad que queramos conseguir, la ocasión y, naturalmente, nuestras preferencias.

Ojos marrones: casi todo está permitido

Los ojos marrones parten con ventaja: su neutralidad los convierte en uno de los colores más versátiles. Según Gardiner, champán, bronce, burdeos suave y tonos pastel funcionan especialmente bien. Además, los ojos marrones admiten bastante profundidad sin endurecer excesivamente la mirada, por lo que permiten experimentar con tonalidades más intensas.

Aquí podemos elegir entre armonizar o contrastar. Los marrones, cobres, bronces y dorados refuerzan la calidez natural del iris; azules, violetas o verdes introducen un contraste mucho más evidente. Charlotte Tilbury también destaca la versatilidad de los ojos marrones y propone dorados, marrones, púrpuras y azules, estos últimos especialmente interesantes cuando queremos jugar con el contraste.

¿Un truco para empezar si nunca utilizas color? No hace falta cubrir todo el párpado de azul cobalto. Un azul marino aplicado como delineado, un violeta oscuro a ras de las pestañas o un pequeño toque de color en el extremo exterior pueden producir el efecto sin convertir la sombra en protagonista absoluta.

Ojos azules: cobres, melocotones y tierras

Aquí la rueda cromática se entiende perfectamente. Frente a los azules encontramos la familia de los naranjas, de ahí que melocotón, cobre, terracota, bronce, ámbar y determinados dorados consigan intensificar visualmente el azul.

«Los tonos con base naranja intensifican sutilmente el azul porque crean un contraste natural», explica Gardiner, que también incluye entre sus favoritos el champán y el topo cálido. Para conseguir un resultado sofisticado, recomienda trabajar con texturas modulables y bordes bien difuminados.

Charlotte Tilbury coincide en destacar los marrones de base anaranjada y tonalidades como el cobre, el ámbar y el óxido para hacer resaltar los ojos azules. Pero aquí aparece un matiz interesante: llevar una sombra azul no está prohibido si tienes los ojos azules. Simplemente estaremos trabajando la armonía cromática en lugar del contraste.

Es una buena demostración de por qué deberíamos utilizar estas recomendaciones como herramientas y no como mandamientos.

Ojos verdes: malvas, ciruelas y tonos vino

Si tus ojos son verdes, podemos volver a mirar al otro lado de la rueda cromática. Los matices rojizos y violáceos pueden intensificar visualmente el verde, aunque eso no significa necesariamente maquillar el párpado de rojo.

Gardiner propone ciruela, malva, burdeos y marrón rosado. «Esos subtonos rojo-violeta hacen que el verde parezca casi iluminado», explica. También señala los caquis y olivas como una alternativa que, en lugar de crear un contraste acusado, aporta armonía, profundidad y sofisticación.

También Charlotte Tilbury recomienda los púrpuras y los tonos de base rojiza para los ojos verdes, desde berenjenas y morados hasta granates. Si buscamos un maquillaje menos contrastado, marrones y verdes pueden proporcionar un resultado más suave.

Ojos avellana: decide qué color quieres destacar

Aquí no existe una única respuesta porque precisamente la peculiaridad de los ojos avellana es que pueden combinar marrón, verde, dorado e incluso matices ámbar, en proporciones diferentes.

Podemos utilizar el maquillaje para decidir qué queremos destacar. Los violetas, ciruelas y burdeos pueden enfatizar los matices verdes; cobres, bronces y dorados, en cambio, ayudan a reforzar los destellos más cálidos. Incluso un verde oliva puede resultar interesante si buscamos un resultado más armónico.

Más que preguntarnos «¿qué color tienen mis ojos?», con un iris de estas características puede ser más útil plantearnos «¿qué color quiero que se vea más hoy?».

Cómo elegir la sombra de ojos según el color de ojos

Esta teoría puede servirnos como punto de partida para elegir la sombra de ojos según el color de ojos, pero hay algo importante que conviene tener presente: contrastar no significa necesariamente utilizar colores llamativos.

Podemos potenciar unos ojos verdes con un marrón ligeramente rojizo sin recurrir a un violeta evidente, igual que un topo cálido puede favorecer unos ojos azules sin necesidad de utilizar una sombra naranja. Lo importante es el subtono del color, no que el contraste resulte evidente a primera vista.

El acabado también modifica muchísimo el resultado. Los mates permiten crear profundidad y definición; los satinados y metalizados reflejan más luz; y un punto luminoso estratégicamente colocado puede cambiar la percepción de toda la mirada. Gardiner explica que Mario Dedivanovic trabaja precisamente con «tono, profundidad, capas y puntos de luz» para potenciar la belleza natural del ojo en lugar de ocultarla.

La rueda cromática ayuda, pero tú decides

Quizá esta sea la regla más importante: ninguna rueda cromática debería decidir por ti qué sombra puedes llevar. Conocerla nos permite entender por qué determinados colores hacen destacar especialmente nuestro iris, pero el maquillaje también es creatividad, expresión y juego.

Por eso, las recomendaciones según el color de ojos funcionan mejor como una guía que como una lista de tonos permitidos y prohibidos. Podemos buscar contraste cuando queramos intensificar el iris, armonía para conseguir un efecto más suave o, sencillamente, escoger ese color que nos apetece llevar aunque la teoría diga que existe otro que nos «favorece» más.

Así que la próxima vez que abras tu paleta puedes mirar primero tus ojos: marrones con azul, verdes con ciruela, azules con cobre… o exactamente lo contrario si ese día te apetece. Porque saber qué tonos potencian tu mirada no debería limitar las posibilidades, sino darte más herramientas para jugar con el maquillaje.

Cuatro paletas para mil acabados

 

 

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