Apuesta por el autocuidado en tu rutina para encarar la rentrée priorizando nuestra salud y bienestar

La mayoría de nosotros llevamos semanas inmersos en la rutina: hemos recuperado los horarios requeridos para el trabajo, los niños han vuelto al cole y nos acechan algunas propuestas frustradas de volver al gimnasio, recuperar los buenos hábitos alimenticios y/o enriquecer el alma y el intelecto con alguna actividad complementaria (como mejorar el inglés o hacer cerámica).

Así, llevamos semanas nadando en la rentrée, arrastrando el moreno de piel que nos recuerda que hace poco estuvimos de vacaciones y sin saber bien bien cómo vestirnos, porque cada día es un festín. Es muy posible que estas semanas no te sientas con la vitalidad de siempre, que estés notando los cambios de tiempo y te falte un poco de energía y ánimo. Hoy queremos ayudarte para que superemos, entre todas, el síndrome postvacacional y afrontemos el otoño como una oportunidad para convertir el autocuidado en un pilar fundamental de nuestra vida.

Beneficios del autocuidado

En los últimos años, el autocuidado ha ido conquistando muchos espacios, recordándonos la necesidad de cuidar de nosotros mismos para sentirnos felices y sanos. Esta conquista va de la mano del auge de la visibilidad de la salud mental: cada vez somos más conscientes de la importancia de destinar tiempo y recursos para afrontar lo que sentimos y poder gestionarlo lo mejor que podamos. Así, podremos conectar con nuestras necesidades y deseos, más allá de las tendencias y las presiones sociales, y vehicularlas para ser dueños de nuestra propia existencia.

Este autocuidado no se practica solo en las salidas ocasionales a una casa de campo o a un spa: el cuidado de nosotros mismos debe formar parte de la vida cotidiana. Te presentamos algunos beneficios del autocuidado en el día a día.

Frena los pies al estrés laboral

Hemos vuelto al trabajo, a los timmings, a las reuniones, al plan de ruta, a los objetivos… Estas semanas de septiembre nos hemos tenido que poner al día, sin cesiones, con todas las tareas y correos pendientes de agosto, pero simplemente no podemos llegar a todo. Es importante que pongamos límites al tiempo que dedicamos al trabajo para que no acabe ocupando todas las esferas de nuestra vida. Gestionar nuestra responsabilidad para que podamos desarrollar nuestras competencias de la mejor forma, admitiendo que, como seres humanos, nos equivocamos.

Intenta distraerte en el descanso de la comida con un paseo, yendo al gimnasio, visualizando un capítulo de tu serie favorita o con una charla con compañeros (que no sea de trabajo, please). Así, conseguirás encontrar espacios en losq que relajarte y desconectar, independientemente de las exigencias laborales. Cuidar de ti está muy bien.

El estrés es un factor común en la vida de muchas personas, y puede tener efectos perjudiciales en la salud. Los cuidados personales, como la meditación, el yoga o simplemente tomarse un tiempo para relajarse, ayudan a reducir el estrés y promover la calma interior.

Mejora la autoestima

Dedicarnos espacios para mimarnos por dentro y por fuera nos hará sentir seguros y satisfechos y, por ende, mejorará nuestras relaciones personales y profesionales. ¿Y a ti qué te gusta hacer? Hazte esta pregunta de forma recurrente para conectar con tus deseos, con responsabilidad, no como caprichos. Ir alcanzando nuestras metas nos hará sentir muy bien y esta calma será clave en todas nuestras relaciones sociales.

Incrementa la productividad

Cuidarnos ni es ser egoístas ni una forma de perder el tiempo. Desde siempre, solo las mujeres que renunciaban a todos sus deseos para cuidar a los demás eran consideradas realmente buenas (‘santas’). Pero hemos ido derribando muchos muros y vamos poniendo en el centro nuestras necesidades. En el mundo laboral, las jornadas eternas cada vez son menos atractivas, mientras que la flexibilidad y la vía telemática va ganando peso para responder a las demandas de una ciudadanía que cada vez valora más blindar su vida personal.

Lo habrás notado en más de una ocasión como trabajadora y/o estudiante: invertir un sinfín de horas a una tarea acaba siendo contraproducente. Llegas a un momento que te colapsas y ya no puedes avanzar. Notarás que cuidar los espacios personales y profesionales aumentará tu productividad y te sentirás más enérgico para afrontar los desafíos.

¿Cómo podemos incorporar cuidados personales en nuestra rutina?

Puede que hayas llegado a este punto resoplando, pensando que simplemente no tienes tiempo.

Te presentamos a continuación una serie de consejos prácticos para incorporar los cuidados personales en tu rutina diaria.

Marca unas prioridades

El primer paso es tener claro que los cuidados personales no son caprichos, sino prioridades para garantizar tu salud y bienestar. Y como no llegamos a todo, tenemos que establecer una jerarquía de demandas: puede que tengas algunas cuestiones que te estén robando demasiada energía y que no tengan una compensación especialmente positiva para ti. Date tiempo para analizar qué necesitas y cómo quieres vivir tu día a día (dentro de nuestras obligaciones, claro está).

Sigue una rutina de ejercicio

Es muy habitual centrar nuestra atención en el deporte durante la primavera (cuando avistamos el verano) y que nos olvidemos de él, después de las vacaciones. Pero el deporte es muy positivo y versátil y adoptarlo en nuestra rutina nos aporta grandes beneficios psíquicos y físicos. Además de ganar resistencia, fuerza, agilidad o flexibilidad, nos ofrece la oportunidad de liberar endorfinas que mejoran el estado de ánimo. Solo necesitas encontrar una actividad con la que disfrutes (como caminar, correr, yoga, fútbol, patinaje….) y hallar sus huecos durante la semana.

Apuesta por una dieta sana y equilibrada

Es clave para mantener nuestra salud apostar por una dieta equilibrada y variada, rica en frutas, verduras, proteínas magras y granos enteros. Beber dos litros de agua al día es otro de los pilares de unos hábitos de autocuidado. Por el contrario, debemos poner límites al azúcar, las grasas saturadas y los alimentos procesados.

Duerme bien, entre siete y nueve horas

Es muy importante apostar por una rutina de sueño regular: dormir entre 7 y 9 horas e intentar acostarnos y despertarnos cada día en las mismas franjas horarias para gestionar el reloj biológico. Leer un libro, practicar meditación y evitar los dispositivos electrónicos son algunas claves para conciliar mejor el sueño. Crear un ambiente propicio para descansar, manteniendo la habitación oscura y tranquila y ambiente fresco también nos ayudará a descansar mejor.

 

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