En verano pasamos más horas bajo el aire acondicionado que al sol. Dormimos con él encendido, trabajamos en oficinas climatizadas, viajamos en coche con él al máximo y entramos, en el mejor de los casos lo disfrutamos en nuestros domicilios. Es decir estamos entrando y saliendo, constantemente, de lugares con aire acondicionado. Si además notas el cabello más seco o el cuero cabelludo más sensible, es fácil preguntarse si el binomio aire acondicionado y cabello están relacionados en esas alteraciones.
La respuesta es sí, aunque no de la forma que muchas personas imaginan. La exposición continuada a ambientes con poca humedad puede favorecer la sequedad del cabello y del cuero cabelludo, pero eso no significa que el aire acondicionado dañe la fibra capilar o provoque la caída del pelo. La relación entre aire acondicionado y cabello existe, pero conviene ponerla en contexto.
El aire acondicionado no estropea el cabello, pero sí puede resecarlo
El funcionamiento del aire acondicionado reduce la humedad ambiental y crea un entorno más seco. Igual que la piel puede notar esa falta de hidratación, el cabello también puede perder parte del agua que necesita para mantenerse flexible y brillante.
La doctora M.ª del Carmen Soto, especialista de Hospital Capilar, explica que «aunque no suele causar problemas graves por sí sola, puede contribuir a que el cabello se note más seco, apagado o frágil. El aire acondicionado reduce la humedad ambiental, lo que puede alterar ligeramente la hidratación natural del cuero cabelludo».
Esta pérdida de hidratación no implica que el cabello se esté dañando de forma permanente, pero sí puede hacer que resulte más áspero al tacto, que aumente el encrespamiento o que pierda parte de su brillo habitual. También existe evidencia de que los ambientes con baja humedad favorecen la sequedad de la piel y pueden alterar su función barrera, un mecanismo que también afecta al cuero cabelludo.
¿Quién nota más sus efectos?
No todas las personas reaccionan igual. Quienes tienen un cabello sano y un cuero cabelludo equilibrado probablemente apenas perciban cambios. Sin embargo, la situación puede ser diferente en personas con tendencia a la sequedad o con determinadas afecciones dermatológicas.
Según la doctora Soto, la baja humedad ambiental puede hacer más evidentes molestias como la tirantez, el picor o la descamación, especialmente en personas con dermatitis seborreica, psoriasis, eccema o un cuero cabelludo especialmente sensible.
En estos casos, el aire acondicionado no es la causa del problema, pero sí puede actuar como un factor que agrava síntomas ya existentes, del mismo modo que ocurre con otros cambios ambientales como el frío intenso o la calefacción durante el invierno.
