Hace solo unos días mis queridas amigas Esther Sualdea y Bel M. Dolla (colaboradora de esta web), ambas del departamento de comunicación de Kevin.Murphy, me invitaron a descubrir en primera persona su nuevo tratamiento de brillo capilar en el salón The Lab de la calle Còrsega, 182 de Barcelona.
Fui con la ilusión de conocer de cerca el tratamiento y entender cómo se traduce este nuevo concepto de brillo en el salón. Salí con una idea bastante más clara: el brillo capilar ya no tiene nada que ver con lo que entendíamos hace unos años.
Cuando el brillo deja de ser un efecto
Nada más empezar, Jordi Justribó y Javier Mateos, responsables de The Lab, plantean ele tratamiento de forma clara: el brillo ya no se busca como un acabado superficial. “Ahora mismo, el brillo es lo que todo el mundo pide. Pero ya no se entiende como un efecto, sino como un indicador de la salud del cabello”, explican.
Y tiene sentido. Durante años, el objetivo era un cabello pulido, casi lacado, con un brillo que muchas veces se conseguía a base de producto. Hoy la dirección es otra.
Del acabado perfecto al cabello real
El cambio no es solo técnico, es estético. Venimos del glass hair, ese acabado espejo, para entrar en una idea mucho más orgánica: el brillo como consecuencia, no como maquillaje. “Se busca que la luz no se añada desde fuera, sino que se refleje desde el interior de la fibra”, apuntan desde The Lab.
En la práctica, esto se traduce en algo muy concreto: no transformar el cabello, sino trabajar su calidad real. La tendencia –que también se está viendo en skincare– pasa por respetar la materia prima.
¿Cómo se construye el brillo hoy?
El nuevo brillo capilar se construye a través de rituales que combinan tratamiento y acabado. “La base de todo es entender qué necesita cada fibra capilar, personalizar el cuidado”, explican desde The Lab. “Porque no todos los cabellos necesitan lo mismo, pero todos pueden conseguir ese brillo saludable si se trabajan bien”.
Kevin.Murphy ofrece tres opciones para reforzar este brillo saludable desde diferentes ángulos:
El papel del salón
Este tipo de tratamiento de brillo capilar también pone en valor algo que a veces olvidamos: no todo se puede resolver en casa.
El trabajo técnico, el diagnóstico y la personalización siguen siendo clave. Y ahí es donde espacios como The Lab marcan la diferencia. No solo por el resultado, sino por cómo entienden el proceso.
El salón –recién renovado– mantiene esa mezcla entre estética cuidada y sensación de comodidad real, donde el servicio no se percibe como algo mecánico.
Una idea que va más allá del brillo
Lo más interesante de esta experiencia no es el tratamiento en sí, sino lo que representa. El brillo ya no es un objetivo aislado. Es la consecuencia de un cabello bien trabajado, bien cuidado y bien entendido.
Más que un acabado puntual, el tratamiento de brillo capilar se entiende hoy como parte de un trabajo más profundo sobre la calidad del cabello.
Muchas gracias, Esther, Bel, Jordi y Javier por esta experiencia y por haberme descubierto esta tendencia que parece un cambio de fondo…
